El final de 2007 estuvo bastante atareado, por las reuniones con amigos y familiares típicas de esas fechas, pero agregándole también un cambio de ciudad, pues dejamos la capital para trasladarnos a un tranquilo pueblo, Sevilla, ubicado al suroccidente de Colombia.
Pero luego, al iniciar 2008, de manera inusual se vinieron encima una gran cantidad de inconvenientes laborales, de toda índole, como nunca se me habían presentado en los 6 años que llevo hasta la fecha de vida profesional en la Web y la Internet. Era como si se hubieran acumulado para finalmente ponerse de acuerdo y caer todos al tiempo… o bueno, casi al tiempo, pues días tras día se presentaba un problema diferente. Fueron días y noches extenuantes, que de lunes a domingo se fueron convirtiendo en semanas, con unas pocas horas de sueño, poco apetito y un estrés rampante que culminó en un fuerte resfriado del cual hasta hace poco comencé a recuperarme. Mi bella madre intentaba confortarme con “mijo, que en todos los trabajos hay problemas”, a lo que yo replicaba “claro madre, pero que no se amangualen* y me dejen un respiro”.
Pero trayendo a cuentas el refrán de “como no hay mal que dure cien años, ni cuerpo que lo resista”, ya a comienzos de Febrero el panorama comenzó a aclararse y todo volvió a fluir normalmente. Ahora sí puedo celebrar el comienzo de 2008 y volver a publicar en mi blog con mayor frecuencia. Mis disculpas a mis estimados lectores por tan prolongado silencio de palabra escrita.
* Amangualar: forma popular para significar agruparse de manera concertada para cometer un acto, generalmente con objeto dañino para algo o alguien. (descripción de interpretación por el autor)
February 19th, 2008
Aquellas clases de introducción a la informática, de varios años atrás, en donde estudiar y utilizar algunos comandos DOS era una toda novedad, aunque hoy estén casi extintos, valieron la pena.
Recientemente me ocurrió el típico caso de un familiar cercano cuyo equipo Windows se encontraba a merced de varios virus, spyware y malware. Casi ni se podía trabajar en el equipo por su lentitud y nada más encender el computador la conexión de banda ancha se asfixiaba pues uno de esos programitas maléficos tenía al equipo como esclavo, usándolo para enviar spam y para lanzar toda clase de ataques contra otros equipos.
Como uno más o menos “tiene idea” de estos asuntos, me ofrecí a intentar revisarlo y solucionarlo. De hecho un primo alcanzó a comentar que si yo no podría solucionarlo, en lugar de pasar solamente el diagnóstico… pero el asunto no era por falta de voluntad, sino en primera medida por tiempo, pues ese día andaba en otros asuntos, y en segunda medida no andaba armado con las herramientas adecuadas.
Días después, regresé a la escena del crimen. Procedo entonces a conectar mi dispositivo USB para copiar allí inicialmente el AVG AntiSpyware, uno de muchos programas muy útiles para contrarrestar casos como los que aquejaban a este equipo… pero resultó que no podía copiar los archivos desde el dispositivo USB hacia el computador. Me salía un error de Windows como si el dispositivo estuviese bloqueado o que no podía acceder a él. ¿Y ahora quién podrá defendernos?, dije para mis adentros recordando aquellas épocas doradas del Chapulin Colorado, el simpático personaje mexicano.
Pues bien, de repente me dije también “hola, ¿y si probamos con esos comandos DOS de antaño? ¿Será que logro acordarme cómo era el asunto?”. Procedí entonces a abrir la consola de comandos de Windows:
Inicio – Ejecutar – cmd – Enter
Y luego:
f:
(para ingresar a la unidad USB)
Luego:
cd directorio
(para ingresar al directorio en el que estaba el AVG AntiSpyware)
Y luego este glorioso comando:
copy archivo.exe c:\Temp
(para copiar el archivo a la unidad C en el directorio Temp.
¡Y eureka! El archivo fue copiado. Qué bueno haber recordado aquellas clases del profesor de Informática en la escuela secundaria.
Después de instalar el programa, correrlo, identificar decenas de programas basura y finalmente eliminarlos, intenté de nuevo acceder desde Windows al dispositivo USB, pues alcancé a sospechar que algunas partes de Windows se habían afectado irremediablemente, pero resultó que pude acceder sin problema alguno y comprendí que alguno de esos programas basura era tan “complejo” (por decirlo de buena manera) que presentía que se acercaba su fin y por tanto no dejaba copiar programas desde dispositivos externos que pudieran contener, precisamente como ocurrió, el antídoto para sus fechorías.
¡Benditos comandos DOS!
February 19th, 2008